A 40 años del Golpe de Estado que azotó la República Argentina, dejando un saldo de 30.000 desaparecidos, la comunidad LGBT argentina también gritó ¡nunca más!

En 1976 las Fuerzas Armadas tomaron el control del gobierno, dando lugar a lo que fue la más sangrienta dictadura que la Argentina haya conocido. Censura de medios, libros y canciones, persecución ideológica, apropiación de bebés nacidos en cautiverio y un saldo de 30.000 desaparecidos fue lo que la dictadura dejó, amén de una guerra y de la deuda externa que aún hoy arrastra el país.

En 1983 volvió la democracia a la Argentina. Y 20 años después, el 24 de marzo pasó a ser feriado, el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Desde muchos años antes, en esta fecha tiene lugar una marcha (o varias) hacia la Plaza de Mayo, escenario de la lucha de las representativas Abuelas y Madres de desaparecidos, que siguen reclamando saber qué ocurrió con sus hijos, así como también recuperar a los nietos expropiados.

Una marcha muy especial

Este año, la tradicional marcha tuvo una importancia excepcional: se cumplieron 40 años del fatídico Golpe. Tampoco se puede pasar por alto el condimento adicional que implicó la coincidencia con la visita del presidente norteamericano Barack Obama.

No faltaron consignas de oposición al actual gobierno argentino, contra los despidos y el ajuste. También estuvieron presentes las tradicionales fotos de los desaparecidos, así como los emblemáticos pañuelos blancos de las Madres y las Abuelas. Pero asimismo hubo un despliegue de color y mucha música. Todo se dio en un clima de unidad y celebración de la libertad y la vida.

Fueron cientos de miles de personas, agrupados muchos de ellos según sus banderas políticas, de asociaciones de Derechos Humanos y otros colectivos sociales, pero también otros tantos sin símbolos ni distinciones particulares. Se trató de una única marcha por la democracia, en defensa de los derechos y por la memoria, para gritar bien fuerte “¡Nunca más!”.

La multitud ocupó la Avenida de Mayo y exigió, más fuerte que nunca, que haya memoria, verdad y justicia. Tanto jóvenes como ancianos, familias con chicos, en grupos, personas solas, todos marcharon con total tranquilidad. Cada año en la marcha, además de argentinos, suelen verse a varios extranjeros, que se unen porque comprenden el valor histórico, social y testimonial que conlleva semejante evento.

La presencia de la comunidad LGBT

No pasamos desapercibidxs. Tanto parejas gays como grupos de amigos y amigas, travestis con ropa bien llamativa como para gritar fuerte su presencia y su resistencia, chicas con pelucas rosas reclamando por las mujeres que año a año mueren en abortos clandestinos, la participación de las agrupaciones de género en la marcha del 24 fue tanto de las más populosas como de las más provocadoras.

Desde el portal de la Federación Argentina LGBT (FALGBT) destacaron que la participación en la marcha fue crucial, tanto por “los 30.000 compañerxs detenidxs-desaparecidxs” como también en particular por aquellas más de 600 víctimas gay de la dictadura, a los que se persiguió con saña, “en especial las compañeras travestis, transexuales y transgéneros”, a quienes en los 70 los militares les aplicaron sistemáticamente terribles técnicas de tortura y vejación.

Por todo esto también desde la comunidad gay se exige que se cumplan las condenas a los responsables. Y se nos recuerda a la sociedad en su conjunto que aún hoy hay discriminación por parte de la policía, que se encarniza con quienes manifiestan abiertamente su sexualidad. Además se condena la discriminación laboral hacia travestis y transexuales, que en ocasiones termina empujándolos a la prostitución. Cabe mencionarse por último que, dentro de los reclamos por la igualdad de género, asimismo tuvo mucho peso la consigna “Ni una menos”, movimiento popular que denuncia los feminicidios y la violencia hacia la mujer.

Desde las diferentes agrupaciones no se dejó de recordar que los militares no fueron los únicos responsables, ya que contaron con apoyo de los Estados Unidos, pero también con el silencio de la Iglesia y con la complicidad de buena parte de la sociedad civil, y que aún hoy es necesario mucho trabajo para conseguir la verdadera igualdad para el colectivo LGBT. En ese sentido, debemos tener en cuenta que la marcha sirve a la vez para fortalecer y conservar los derechos ganados (como la Ley de Género y la Ley de Matrimonio Igualitario), y recordar a toda la sociedad que sin que se garanticen los derechos de todos y todas no hay igualdad posible.

La Marcha de cada 24 de marzo tiene un mensaje claro: los argentinos tenemos memoria. Nunca más toleraremos que se violen los derechos humanos. Nunca más debe interrumpirse la democracia, el libre pensamiento, la opinión y las ideas diversas. Y eso también incluye la libre expresión de nuestra sexualidad.

Fuentes:

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