Se llama adopción homoparental aquella que permite que una pareja constituida por dos personas del mismo sexo adopte legalmente un niño. Ya hemos analizado la situación al respecto en Argentina (donde estas adopciones quedaron enmarcadas por la ley a partir de la aprobación en 2010 del matrimonio igualitario). Pero, ¿qué pasa en otros lugares del mundo? ¿Qué países aceptan esta conformación de familias? Veremos que, si bien en los últimos años ha habido grandes avances, aún queda mucho por lo que luchar.

Países con adopción legal plena

En la actualidad son 25 los estados que permiten que las parejas gays adopten niños con pleno derecho, sin discriminar entre estas familias y las formadas por parejas heterosexuales. En general, estos derechos coinciden con los del matrimonio igualitario, pero aún existen algunos casos donde, si bien se les permite a las parejas homosexuales casarse, la adopción no está debidamente contemplada.

El precursor en materia de adopción homoparental, como ocurre con respecto al matrimonio, fue Holanda, que ya en el año 2000 permitió tanto lo uno como lo otro. En un principio la única salvedad que hacía la ley era que se permitía adoptar solo niños de nacionalidad holandesa, para evitar conflictos con países que rechazaban la ley (igualmente, ya desde 2005 se autorizaron las adopciones de niños extranjeros).
Otros países que fueron aprobando legislaciones similares fueron Suecia, Bélgica, Reino Unido, España, Sudáfrica, Islandia, Finlandia, Noruega, Canadá, Dinamarca, Nueva Zelanda, Francia, Andorra y Austria. Estados Unidos la acepta en casi todos sus estados. En cuanto a América Latina, fueron precursores en materia de adopción Uruguay, México, Argentina y Brasil.

Estos países permiten tanto la adopción plena de hijos nacidos fuera de la pareja, como también la adopción por parte del cónyuge cuando ya hay un hijo del otro integrante nacido de una relación previa (o, en el caso de lesbianas, concebido por una de ellas gracias a técnicas de inseminación artificial).

A veces sí, a veces no

Existen países como Australia en los que la legislación varía de una a otra jurisdicción, y que no aceptan la adopción homoparental en todo su territorio. Por otro lado, también hay países como Alemania, Croacia, Eslovenia o Israel, que, sin permitir la adopción plena, sí contemplan la adopción por parte del cónyuge de los hijos de su pareja homosexual.
Finalmente, existen otros países que aceptan la adopción por parte de individuos LGBT, pero no de la pareja. Se trata de Australia, Chile, Costa Rica, Eslovaquia, Letonia, Paraguay, Polonia, la República Checa y Suiza. El problema de este tipo de legislación es que, al menos en los papeles, uno de los padres está legitimado por sobre el otro, con lo que los derechos de estos niños no terminan de equipararse con lo de aquellos nacidos de (o adoptados por) parejas heterosexuales.

Voces en contra, voces a favor

La cuestión central es que la adopción homoparental genera muchísimo revuelo, y opiniones muy fuertes tanto a favor como en contra. De hecho, para aquellos detractores del matrimonio igualitario, la posibilidad de que las parejas homosexuales adopten es un argumento esgrimido en contra de que puedan casarse. Sostienen, sin ningún sustento científico real, que atenta contra los derechos de los niños, que biológicamente nacen de un padre y una madre.

Pasan por alto con esto la situación real de muchísimas familias, ya conformadas por parejas homosexuales y sus hijos, que quedan fuera de la protección de la ley. Asimismo, hacen la vista gorda sobre el hecho de que muchos niños pasan toda su infancia en hogares de tránsito sin tener la posibilidad de ser adoptados.

Cualquier Estado acuerda en que es su deber garantizar los intereses de los niños ante todo, que la adopción debe ser para certificar los derechos de ellos, y no de sus padres o madres (ya que la maternidad y la paternidad pueden ser un deseo, tal vez el mayor de todos, pero no son un “derecho” por el que haya que velar). Los países en los que se acepta la adopción homoparental (así como la adopción de personas solteras, más allá de su sexo o de su orientación sexual) entienden que se trata en todo caso de personas comprometidas en el bienestar, el respeto y el amor hacia el niño que van a adoptar, y en que un menor siempre estará mejor viviendo con una familia, sea cual sea la conformación de la misma.

Mientras tanto, se calcula que en el mundo un 15% de las parejas homosexuales tienen hijos. En los Estados Unidos, uno de cada veinte niños adoptados tiene dos papás o dos mamás del mismo sexo. Y estas cifras van en aumento. Es de esperar que la sociedad vaya adaptándose a estas tendencias y acepte lo que arrojan los estudios: nada indica que una pareja homosexual esté menos capacitada que cualquier otra pareja para criar a un niño con amor, respeto y responsabilidad.

Fuentes:

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